Para saber mirar hay que aprender a apreciar pero antes que nada se deben abrir los ojos.
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jueves, marzo 22, 2012

Cielo para Dos

Él

Sus ojos eran profundos, ya no había luz, ya no había soles. ¿Era una mirada oscura? No, solo carente de luz. No más sentimientos. Era una visión desalentadora observarlo. Su cuerpo en los huesos y sin su anterior musculatura. Su mirada perdida y enrojecida. Sus manos temblorosas pero aún capaces de ingerir sustancias.
Ahora estaba tirado en su sillón con una botella sin tequila en una mano sin fuerzas y la mirada perdida en las luces nocturnas de Toronto.
- Te he perdido, ya no me amas, no volverás - murmuraba en lenta retahíla.
Miro con lentitud hacia la mesa de su living, los frascos de remedios vacíos, algunos restos de blanco polvo, mas botellas con contenido vaciado y otros restos de droga tirados por el suelo.
Momentos después, la puerta se abrió, demasiado tarde, dejándole paso a ella.


Ella

"Sobredósis" dijeron los médicos pero ella no escuchaba, la mirada perdida igual que la había tenido él.
- Fue mi culpa, se suicidó, yo lo dejé y lo amaba - repetía con suavidad y apretaba con fuerza el puño cerrado alrededor de una bolsita transparente llena con un polvo blanco...

"Sobredósis" dijeron los médicos y ahora ambos yacen bajo tierra juntos otra vez, como siempre quisieron. Ahora y por toda la eternidad...